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jueves, 11 de marzo de 2010

cumplense 119 años del natalicio de mercedario Carlos Warren


Carlos Warren nació en la ciudad de Mercedes, Departamento de Soriano, en la calle Alzago (actualmente Florida) Nº 16, el 11 jueves de marzo de 1891.

Su padre, que se llamaba igual que él, Carlos Warren, falleció joven; había sido abogado, periodista, escritor y vice-rector del Colegio Nacional de Concepción del Uruguay.

Su madre, Rosa Mernies, pronto advirtió la vocación de su hijo por la música y fue ella quien le enseñó a tocar el piano; su profesor de solfeo fue el maestro José Segú.

Contrariando la opinión de su familia, en 1908, tenía entonces 17 años, comenzó a tocar el piano en cafés y casas de vecinos en su ciudad natal. Se dice queel primer tango que Warren interpretó públicamente fue “Cololó” de la autoría del violinista mercedario Santos Retali.
Por aquellos años Warren se desempañaba como maestro en una escuela nocturna. Un día un amigo le invita a viajar a Gualeguaychú, República Argentina, donde le ofrecen un contrato para tocar el piano en un teatro y esta fue la iniciación del músico mercedario como pianista.

Pronto de Gualeguaychú, Carlos Warren bajó a Buenos Aires, donde lograba su sustento como empleado de una escribanía y tocando el piano en cafetines y en cines amenizando películas mudas, sin pena ni gloria.

En la capital argentina, Warren se vinculó con algunos músicos importantes de la época, entre ellos, Roberto Firpo, de quien fue un gran admirador y del que asimiló mucho de su arte, cultivando además su amistad y también la de su compatriota Francisco Canaro.
En abril de 1921, Warren es uno de los propulsores de la fundación de la Asociación de Pianista. Esta entidad funcionó hasta el año “29” y allí se recibían las solicitudes de trabajo para actuar en las salas de baile, cines o cafés, no sólo para los pianistas sino para los músicos en general.

La desaparición de la Asociación de Pianistas, Institución antecesora de la actual AGADU , coincidió con el advenimiento del cine sonoro en Montevideo, lo que conllevó el cierre de una importante fuente de trabajo para los músicos.

Al año siguiente Warren es contratado para actuar en los bailes de carnaval del Parque Hotel. 1924 es el año de mayor éxito para Carlos Warren; entonces integran su orquesta músicos de la jerarquía del violinista Roberto Zerrillo y el bandoneonista Alberto Rodríguez.

Por esos años varios directores de orquesta trataron de imponer sin éxito, el tango sinfónico.- En una entrevista que le hicieran sobre esta modalidad de interpretar el 2 x 4, Carlos Warren declaró: “Considero que esta es una denominación inadecuada, ya que no es sólo aumentar el número de instrumentos para llamar a una orquesta sinfónica” .

Referente al incremento del numero de ejecutantes, Federico Scorticatti comentó una vez, que Francisco Canaro tenía en un momento en su orquesta 30 bandoneones, de los cuales sólo tocaban a lo sumo diez, el resto eran figuras decorativas.
En el correr de 1927, Carlos Marambio Catán era el cantor de la orquesta de Carlos Warren y con este conjunto el director hizo una exitosa temporada en salas cinematográficas de Montevideo y en la ciudad de Minas.

En noviembre de 1933, la Típica de Carlos Warren hacía sensación con sus actuaciones por CX 46 Radio “América”. Tenía un selecto y variado repertorio y contaba entonces, como siempre lo fuem, con una excelente plantilla de músicos: Pedro Casella y Luis Altieri en los violines, Alfredo Gianni y Pedro Macchi en los bandoneones y Francisco Pítocco en contrabajo.

Radio “América” lo distinguió ese año otorgándole una medalla de oro como ganador del concurso de orquestas típicas que organizara la emisora.

Actuaba también en el cabaret “Alcazar”, de Tacuarembó 1475 haciendo jazz y varieté, donde algunas noches Carlos Gardel estuvo entre el público.

Warren con su orquesta típica amenizó le temporada veraniega en el Argentino Hotel de Piriápolis.

Carlos Warren con su orquesta también incursionó en el incipiente cine uruguayo; en 1938 formó parte del elenco de “Solero soy feliz” que tenía como primeras figuras a Ramón Collazo, Alberto Vila y Mirta Reid.
El miércoles 17 de agosto de ese año, la película se estrenó en el cine “Ambasador” de la calle Julio Herrera y Obes y “18”.

En mayo de 1938, Warren se presenta con su quinteto en Radio “Águila”. En noviembre de ese año contrata al cantor argentino Carlos Güemes para actuar en CX 14 “El Espectador” y animar la temporada veraniega en el Hotel “Miramar”.

Para 1940 actúa en los bailes de carnaval del Teatro “Artigas” y al año siguiente la del Hotel “Del Prado”.

En mayo de 1941, atendiendo al ritmo de moda es ese momento, Carlos Warren formó una gran orquesta característica, que debutó en Radio “Nacional” con los cantores Violeta Gómez, Wilfredo Fernández y Jorge Warren, quien también tocaba el acordeón.


Una de sus últimas actuaciones fue en el carnaval de 1952 en el Teatro “Solis”, compartiendo el cartel con el “Rey del mambo”, Dámaso Pérez Prado.

Habían pasado 20 años de la muerte de Carlos Gardel, cuando Erasmo Silva Cabrera (Avlis), se propone reivindicar la nacionalidad uruguaya del “Zorzal Criollo”.

Fue justamente Carlos Warren quien en privado le confió a Avlis la oculta verdad, que don Ambrosio A. Colombo en una carta al periodista sentenció con estas palabras: “No busque más; Gardel nació en Tacuarembó y es hijo de Carlos Escayola”.

Como compositor, su obra más exitosa fue el tango “Siga el tango”, en colaboración con Edgardo Donato, con versos de Francisco Bastardi, que grabó Francisco Canaro en 1928, con la voz de Charlo.

Años más tarde este tango pasó a ejecutarse como candombe y se le rebautizó con el nombre de “Siga el baile” y así lo grabó Emilio Pellejero con su cantor Alberto Morales en 1945. Pero su verdadero éxito llegó cuando lo incorporó Alberto Castillo a su repertorio.

Otros títulos suyos son: “Porqué te fuiste”, con letra de Monegal, su primer tango grabado. “Que me importa” y “Compadrito”, los que llevó al disco la orquesta de Francisco Lomuto, “Marcelo”, “Alma de milonga” , en colaboración con Juan Bauer, “Firpito” y “Cuesta abajo”, con versos de Carlos César Lenzi.

El miércoles 21 de octubre de 1953, cuando se aprestaba a integrar el jurado para otorgar los premios del concurso de AGADU, dejó de latir su noble corazón.

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