Nacido el 8 de septiembre de 1917, Dante Amicarelli fue uno de los grandes pianistas, arregladores y directores de la música argentina. Del jazz al folklore, de la radio a las grabaciones junto a Horacio Salgán y Astor Piazzolla, su talento dejó una huella tan profunda como silenciosa.
Hay músicos que interpretan partituras y otros que parecen conversar con ellas. Dante Amicarelli perteneció a estos últimos. Pianista de formación clásica, encontró rápidamente su lugar en el jazz y llegó a integrar la orquesta de Eduardo Armani. Más tarde, junto al cantor de aquella formación, creó el dúo Amicarelli-Farrel, antes de continuar su camino al frente de su propio conjunto.
Su nombre quedó ligado también a Radio Belgrano, donde fue arreglador y director de la orquesta estable. En su hogar, compartido con la prestigiosa concertista Carmen Scalcione, la música era una presencia cotidiana, casi permanente.
Junto a Horacio Salgán creó un Instituto de Estudios Musicales y grabó dos recordados discos para Philips, Dos virtuosos del piano y El bosque mágico. También transitó el folklore y compartió registros con figuras como Domingo Cura y Oscar Cardozo Ocampo.
Pero acaso una anécdota sintetice mejor su dimensión artística. En 1969, Astor Piazzolla lo convocó para grabar Adiós Nonino. El pianista resolvió sin dificultad un pasaje que parecía endemoniado. Piazzolla, desafiante, preparó para el ensayo siguiente una partitura todavía más compleja. Amicarelli la recibió sin conocerla y la ejecutó de un tirón, sin un solo error.
Al terminar, apenas movió la cabeza y sentenció: “Está lindo el arreglito…”. Astor, cuentan, casi se comía el bandoneón de la bronca. En aquella escena quedó retratada una verdad: para un verdadero virtuoso, hasta lo imposible podía parecer apenas un “arreglito”.

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