Nacido en Rosario el 11 de septiembre de 1926, Armando Garrido construyó una trayectoria silenciosa pero valiosa dentro del tango. Pasó por las orquestas de Osvaldo Fresedo, Lucio Demare y otros grandes nombres, llegó al cine y dejó sus últimos registros en 1965.
La historia de Armando Garrido comenzó temprano, cuando todavía era un niño y ya sentía que la música sería parte de su vida. Estudió vocalización y formó un trío infantil junto a dos de sus hermanos. A los 18 años, junto al pianista Puertas, creó el dúo Puertas-Garrido, con el que comenzó a frecuentar las radios de Rosario.
Su talento llamó la atención de Héctor Lincoln Garrot, quien lo incorporó a Los Provincianos. Pero Garrido tenía la mirada puesta en Buenos Aires. Allí, Antonio Ríos se convirtió en una figura clave: fue quien acercó su nombre a Roberto Pansera y, finalmente, a Osvaldo Fresedo.
La prueba ante el maestro fue suficiente. Garrido fue aceptado y debutó en Radio El Mundo. Entre 1950 y 1951 grabó siete temas con la orquesta, entre ellos “Del tiempo de Gardel” y “Sombra de humo”. Después vendrían Carlos Demaría, Nito Farace, Manuel Buzón y, entre 1955 y 1956, Lucio Demare.
Con Demare regresó al disco y también llegó al cine. En "El último perro", estrenada en 1956, Garrido aparece cantando “Buscándote” junto a un fogón, en una escena que hoy permite reencontrarse con aquella voz.
Desde los años 60 se radicó en Mar del Plata, donde continuó cantando. En 1965 realizó sus dos últimos registros: “Cristal” y “Un minuto nada más”. Partió el 9 de agosto de 2006, dejando detrás una historia de tango, escenarios y grandes orquestas.

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