viernes, 6 de noviembre de 2026

A 114 AÑOS DEL NACIMIENTO DE UNO DE LOS MEJORES BANDONEONES DE TODOS LOS TIEMPOS: Federico Scorticati, el recuerdo de una leyenda del bandoneón | El Tordo Gotán

 



Nacido en Montevideo el 6 de noviembre de 1912, el músico uruguayo dejó una huella profunda en el tango. Virtuoso, compositor y director, su historia estuvo ligada a las grandes orquestas y a un instrumento que lo acompañó desde la infancia hasta sus últimos días.



El primer bandoneón llegó a sus manos cuando contaba apenas ocho años. Era el instrumento de su padre, que tocaba de oído, y pronto se convirtió en una pasión irrefrenable. En Villa Domínico, entre las películas mudas y los bailes de barrio, Federico Scorticati comenzó a darle forma a una misión que lo llevaría a compartir escenarios y estudios de grabación con figuras esenciales del tango.


Roberto Firpo fue uno de sus primeros maestros en el oficio orquestal. A los dieciséis años ya ocupaba el puesto de primer bandoneón junto a Cayetano Puglisi. Su recorrido incluyó las formaciones de Francisco Canaro y Carlos Di Sarli, además de la dirección de la Orquesta Típica Victor, entre 1936 y 1941.


Pero detrás de aquel ejecutante de técnica admirable había un hombre reservado, poco amigo de las imposiciones. Prefería el fueye a las obligaciones de dirigir. Oscar Zucchi destacó su expresividad, la precisión de sus dedos y ese sonido inconfundible capaz de pasar de la brillantez a la intimidad.


Como compositor dejó páginas memorables: «Bandoneón de mis amores», «Tango milonguero», «Alma» y «Bendición», entre otras. En sus últimos años, radicado en Mar del Plata, siguió abrazado al tango con Los Notables del Tango.


Federico Agustín Scorticati partió el 2 de julio de 1998, en Buenos Aires. Su bandoneón, gastado por el tiempo y la música, todavía parece guardar el eco de su virtuosismo que parece dificil de asemejar.

jueves, 5 de noviembre de 2026

NACÍA HACE 94 AÑOS: Alfredo del Río, el cantor de personalidad inconfundible | El Tordo Gotán

 



Nació en Parque de los Patricios y pasó por las orquestas de Pedro Laurenz, Alfredo Gobbi, Francisco Rotundo y José Basso. Su estilo, emparentado con el de Agustín Magaldi, dejó interpretaciones que plasmaron su fuerza expresiva.




El tango atravesaba tiempos difíciles cuando Alfredo del Río comenzaba a ganarse un lugar entre sus voces. Sin embargo, su calidad interpretativa y una notable formación profesional le permitieron compartir escenarios y grabaciones con figuras fundamentales de la música ciudadana.


Su nombre verdadero era Alfredo Jesús Pérez. Había nacido el 5 de noviembre de 1932, en Parque de los Patricios, y desde chico recibió la influencia de su padre, Eduardo Alfredo Pérez, guitarrero y cantor, quien alentó sus primeros pasos. A los doce años debutó en el café «El Arco Iris», de la calle Boedo.


En 1952 inmortalizó su primera grabación, convocado por Pedro Laurenz. Dos años después se incorporó a la orquesta de Alfredo Gobbi, etapa decisiva de su trayectoria. Allí registró «Triste destino», una interpretación que alcanzó enorme repercusión y permitió apreciar ese particular fraseo que remitía a Agustín Magaldi, aunque con una impronta más arrabalera.


También quedaron para el recuerdo «Por una muñeca», «A mis manos», «Dicha pasada» y «Disfrazados». Pasó luego por las formaciones de Francisco Rotundo y José Basso, además de compartir una breve experiencia con el bandoneonista Eduardo Rovira.


La crisis del tango fue reduciendo sus oportunidades laborales. El 21 de septiembre de 1978, cuando contaba 45 años, Alfredo del Río partió inesperadamente. Dos jornadas antes había ofrecido su última actuación en Villa Madero. La despedida tuvo una milonga: «La duda», de Pedro Pombo.


Su discografía fue breve, pero aquellas grabaciones siguen dando testimonio de un cantor que mostraba sobradas condiciones.

A 130 años de su nacimiento, el recuerdo de uno de los grandes melodistas del tango argentino. ANSELMO AIETA, EL RECUERDO DE UN BANDONEÓN QUE MARCÓ CAMINOS | El Tordo Gotán

 



Su música atravesó generaciones y encontró en las formas melódicas del tango un cauce extraordinario para sobresalir. Junto a Francisco García Jiménez conformó una de las sociedades autorales más perdurables del género, el gran Carlos Gardel llevó dieciséis de sus composiciones al disco.



El 5 de noviembre de 1896, en el barrio porteño de San Telmo, nació Anselmo Alfredo Aieta. Su infancia transcurrió entre trabajos humildes: fue canillita, lustrabotas y repartidor de telegramas. La música, sin embargo, ya reclamaba su misión. Primero conoció la concertina y, con el fruto de cinco años de trabajo en una fábrica de cigarrillos, consiguió su primer bandoneón.


Intuitivo y autodidacta, encontró en el fueye un camino personal. Sus comienzos profesionales se remontan a 1913, en el café La Buseca de Avellaneda, junto a Agustín Bardi y Graciano De Leone. Compartió escenarios con Eduardo Arolas y otros nombres fundamentales de aquella época, hasta incorporarse a la orquesta de Francisco Canaro, donde permaneció hasta 1923.


Su nombre alcanzó dimensión propia al frente de sus conjuntos, con una actividad tan intensa que llegó a sostener varias formaciones simultáneas. Pero fue en la composición donde su inspiración adquirió vuelo mayor. Con Francisco García Jiménez mantuvo durante cuatro décadas una asociación memorable, responsable de páginas como «Siga el corso», «Carnaval», «Mariposita», «Alma en pena», «Bajo Belgrano» y «Palomita blanca».


Carlos Gardel, que lo contaba entre sus compositores predilectos, grabó dieciséis obras suyas. También incursionó en el cine, participando en «Los locos del cuarto piso» y «El forastero».


El 25 de septiembre de 1964, en Buenos Aires, Aieta partió. Su bandoneón quedó en silencio, pero aquellas melodías, nacidas de una sensibilidad profundamente popular, siguieron encontrando intérpretes y oídos dispuestos a reconocer en ellas la esencia del tango.

miércoles, 4 de noviembre de 2026

EL TANGO Y UNA DE SUS TANTAS BUENAS ORQUESTAS TENDRÁN SU NOCHE DE CELEBRACIÓN EN ROSARIO: La Orquesta de Carlos Quilici festeja sus 16 años con una noche de música y baile | El Tordo Gotán

 



El sábado 21 de noviembre, el Centro Cultural La Casa del Tango será escenario de una celebración especial. Leonel Capitano y Ariel Prat, como cantantes invitados, compartirán una velada que tendrá al tango como protagonista y una pista abierta para bailar.



Dieciséis años de música, trabajo y compromiso con el tango merecen una celebración a la altura de ese camino. La Orquesta de Carlos Quilici llegará el sábado 21 de noviembre al escenario del Centro Cultural La Casa del Tango de Rosario para festejar su aniversario con un concierto que reunirá distintas expresiones de la música ciudadana.


La propuesta tendrá dos presencias destacadas en las voces: Leonel Capitano y Ariel Prat, este último especialmente invitado desde Buenos Aires para sumarse a una noche que promete matices, repertorio y disfrute. La formación de Quilici, con sus músicos y el sonido característico de sus instrumentos, será el eje de una reunión pensada tanto para escuchar como recorrer obras históricas.


La celebración tendrá, además, un ingrediente que prolongará la música más allá del escenario: habrá pista abierta para bailar, invitando al público a convertirse también en protagonista de la fiesta.


La cita será a las 21, en avenida Illia 1750. Las entradas anticipadas podrán adquirirse hasta el 14 de noviembre a $20.000, comunicándose al 341 6207645. En puerta, el valor será de $25.000. También funcionará un buffet popular de comidas y bebidas.


Una noche para celebrar dieciséis años de trayectoria y renovar, entre músicos, cantores y bailarines, el abrazo permanente del tango.

A 111 AÑOS DE SU NACIMIENTO: Carlos Acuña, Estampa, figura y voz de Tango | El Tordo Gotán

 



De estampa recia y voz profunda, Carlos Ernesto Di Loreto, conocido para siempre como Carlos Acuña, construyó una trayectoria que lo llevó desde las principales radios porteñas hasta los escenarios europeos. Cantor de estirpe gardeliana, amigo entrañable de Juan Domingo Perón y embajador del tango en el mundo, dejó una historia marcada por la música y la lealtad.



El tango tuvo en Carlos Acuña una garganta capaz de interpretar sus letras con el timbre característico del dos por cuatro. Su manera de decir, de respetar los giros de la canción porteña y de llevar cada verso hasta el sentimiento más hondo, le dio un lugar entre los grandes vocalistas de todos los tiempos.


Nacido en Buenos Aires el 4 de noviembre de 1915, estudió con Ricardo Domínguez y Eduardo Bonessi, maestro que también había formado a Carlos Gardel. En 1933 debutó en Radio París como Carlos Dillon, pero una observación de un amigo carnicero, que cuestionó aquel apellido inglés para un cantor nacional, terminó bautizándolo definitivamente como Acuña.


Su paso por las orquestas de Carlos Di Sarli y Rodolfo Biagi, junto a Roberto Rufino y Alberto Amor, respectivamente, enriqueció una carrera que también tuvo el sello de Mariano Mores. Con este último recorrió escenarios del país y del exterior, compartiendo cartel con figuras como Tita Merello y Tito Lusiardo.


En 1961, España se convirtió en su nueva residencia. Madrid le ofreció reconocimiento, grabaciones y una popularidad que le valió el apelativo de «el otro Gardel». Allí cultivó una profunda amistad con Juan Domingo Perón, durante su exilio, y se transformó en su delegado personal, vínculo que lo llevó a realizar distintos viajes a la Argentina.


Autor de tangos como «Un boliche», «Che Madrid» y «Ramona Barcelona», recorrió 36 países llevando el Tango como bandera. El 19 de febrero de 1999, en Buenos Aires, partió aquel cantor que con su estilo gardeliano logró pisar fuerte en cada escenario del orbe.

martes, 3 de noviembre de 2026

CUMPLEAÑOS DE UN VERDADERO HOMBRE DE TANGO: HORACIO CASTEL, UNA LEYENDA VIVA DEL TANGO BONAERENSE | El Tordo Gotán

 



El cantor bonaerense celebra un nuevo cumpleaños. Una prolongada trayectoria entre escenarios, emisoras, grandes orquestas y aplausos que también cruzaron los límites de la Argentina.




El tango encontró en Horacio Castel una voz capaz de transmitir el sentimiento de sus letras. Nacido en Alberti, provincia de Buenos Aires, el 3 de noviembre de 1933, comenzó a escribir su historia artística cuando todavía era muy joven.


Su primera presentación tuvo lugar el 25 de diciembre de 1950, en el desaparecido salón del Círculo Albertino, junto al cuarteto típico Los Dados Negros. Lo acompañaban Francisco Uboldi y Dionisio Bruno en bandoneones, Carlos Liguri en violín y Renán Contreras en contrabajo. Aquella noche navideña marcó el punto de partida de un camino que habría de recorrer numerosos escenarios.


Su desempeño lo llevó a importantes programas de radio y televisión de Capital Federal, compartiendo actuaciones con figuras de la talla de Osvaldo Requena, Leopoldo Federico, Juan Carlos Bera, Osvaldo Montes, José Basso y Jorge Dragone.


También dejó su sello en reconocidos reductos tangueros porteños como Amadeus, La Galera, Cambalache, Le Bardiner y Café Homero. Chile, Paraguay y Brasil fueron otros destinos de su canto, recibido con críticas favorables.


Su discografía reúne tres trabajos: «Vamos Todavía», registrado con el sexteto de Osvaldo Requena, y «Con Alma de Tango» y «¡Cómo se Pianta la Vida!», estos dos últimos bajo la dirección orquestal de Jorge Mónaco.


En este 3 de noviembre, el cumpleaños 93 de don Horacio nos invita a repasar una trayectoria sostenida por la vocación, el oficio y esa pasión que el Tango despertó, despierta y despertará.

A 131 años de su nacimiento, el recuerdo de un poeta rioplatense: CARLOS LENZI, UN POETA FORJADO "A MEDIA LUZ" | El Tordo Gotán

 



Dramaturgo, periodista, diplomático y poeta uruguayo, cultivó las letras en los escenarios del Plata y dejó su nombre unido para siempre a una de las páginas más populares de la música ciudadana: «A media luz». Fue, además, amigo entrañable de Carlos Gardel.



La noche porteña conserva todavía el sonido de aquellos versos que Edgardo Donato vistió de música y que Carlos Lenzi entregó al mundo del tango para siempre. Una letra nacida para el teatro de revistas terminó convirtiéndose en una de las creaciones más celebradas del género.


Lenzi había nacido en Montevideo el 3 de noviembre de 1895. Su vocación literaria lo llevó primero a la poesía, con «Flechas y Tizonas» y el libro «Poemas», publicado en 1923. En 1918, Blanca Podestá estrenó «El domador», su primera obra teatral. Aquel comienzo abrió el camino a una producción de alrededor de sesenta piezas, muchas escritas junto a Ángel Curotto, entre ellas «La noche nupcial», «Yo, tú y él» y «El escándalo del día».


Pero fue en 1925 cuando su pluma alcanzó una resonancia extraordinaria. Para la revista «Su Majestad la Revista», presentada en Montevideo, escribió «A media luz», con música de Donato. Lucy Clory tuvo a su cargo el estreno y, poco después, el tango emprendió un recorrido que se extiende hasta hoy.


La amistad con Gardel fue otro capítulo entrañable. Compartieron jornadas parisinas y escapadas por la Costa Azul, entre París, Niza, Cannes y Montecarlo. El cantor llevó al disco varias composiciones de Lenzi, entre ellas «Noches de Montmartre» y «¡Araca París!».


También dirigió la revista uruguaya «Tabaré» y cumplió funciones diplomáticas. El 10 de junio de 1963, en Buenos Aires, partió este hombre de letras. Su nombre, sin embargo, sigue sonando allí donde una orquesta convoca a la nostalgia y empieza a ejecutar «A media luz».

lunes, 2 de noviembre de 2026

HACE 116 AÑOS NACÍA UN HOMBRE SINÓNIMO DEL DOS POR CUATRO: Aniversario del natalicio de un grande: Alfredo De Angelis | El Tordo Gotán

 





Con una orquesta de estilo inconfundible, grandes cantores y un repertorio que conquistó las pistas de baile, «El Colorado» marcó una época en la historia del tango. Pianista, director y compositor, fue uno de los nombres fundamentales de la música ciudadana.


Adrogué, en el sur bonaerense, fue el punto de partida de Alfredo De Angelis, nacido el 2 de noviembre de 1910, en el seno de una familia donde la música ya tenía presencia: su padre, Virgilio, era violinista. Desde muy joven encaminó sus inquietudes artísticas. Estudió con Guillermo Olson, comenzó con el bandoneón y encontró finalmente en el piano el instrumento que le mostraría su misión.


Su recorrido profesional tuvo estaciones decisivas junto a Anselmo Aieta, Graciano De Leone, Daniel Álvarez y Francisco Lauro, hasta que llegó el momento de organizar su propia formación. El 20 de marzo de 1941 debutó con su orquesta en el café Marzotto y por Radio Splendid, iniciando una trayectoria que habría de prolongarse durante más de un cuarto de siglo.


Con Héctor Morea y Floreal Ruiz comenzó un desfile de voces que encontró en Carlos Dante, Julio Martel, Oscar Larroca, Roberto Florio y Lalo Martel intérpretes de excepción. Su estilo, pensado para el baile y sostenido en melodías de fácil llegada, quedó retratado en páginas como «Mocosita», «Alelí», «Gloria» y «Pastora».


También escribió tangos memorables: «Pregonera», su primer gran suceso como compositor, abrió el camino a «Pimpollo roto», «Mi cariñito» y «Qué lento corre el tren». El cine lo contó entre sus protagonistas musicales en «Al compás de tu mentira» (1950).


Alfredo De Angelis partió el 31 de marzo de 1992, pero su música sigue convocando a bailar, cantar y recordar y resuena en las pistas de las milongas.

SU HISTORIA ES LA DE UNA VIDA AMARRADO A UNA GUITARRA, EL TANGO Y LA MÚSICA CULTA: MARIO PARDO, A 139 AÑOS DEL NATALICIO DE UNA DE LAS MEJORES GUITARRAS DE LA HISTORIA | El Tordo Gotán

 



Es considerado uno de los mayores talentos de la guitarra que dio el Río de la Plata. Compartió escenarios y amistad con Gardel, Razzano y Corsini, aunque su nombre nunca alcanzó la popularidad que mereció.


La historia musical rioplatense guarda páginas singulares como la de Mario Alberto Pardo. Guitarrista, cantor, letrista y compositor, nació el 2 de noviembre de 1887 en Cerro Largo, Uruguay, y desde muy joven encaminó sus pasos hacia una formación musical rigurosa.


Instalado en Buenos Aires junto a sus padres, estudió en la casona Williams de San Telmo, donde se alojaban jóvenes del interior. Se recibió de maestro en composición y armonía y viajó a Italia para perfeccionarse en el célebre conservatorio San Pietro a Maiella de Nápoles. Allí comprendió cuánto camino le quedaba por recorrer y recibió una enseñanza que jamás olvidaría.


Su destino también estuvo ligado a las figuras fundamentales del tango. Conoció a Carlos Gardel y José Razzano en el Armenonville y, a comienzos de 1917, firmó contrato con Max Glücksmann. Fue amigo de Ignacio Corsini y Eduardo Arolas, quien le dedicó el tango «La guitarrita».


El 4 de noviembre de 1934 alcanzó una de sus mayores satisfacciones: presentarse en el Teatro Colón con cien guitarras, interpretando valses vieneses, obras de Korsakov y composiciones propias como «La tropilla».


Autor de alrededor de 450 títulos, llevó al disco unos 150 registros y trabajó en distintas emisoras radiales. Gardel alguna vez le confesó que le gustaría tocar la guitarra como él. Pardo, con humildad, respondió que quería cantar como el «Zorzal».


Apasionado por la música y la vida campera, partió en Burzaco, Buenos Aires, el 29 de agosto de 1986. Contaba 98 años. Su nombre permanece entre aquellos maestros cuya grandeza artística no siempre encontró correspondencia en la fama popular.

viernes, 30 de octubre de 2026

TRIBUTO AL TANGO Y AL BOLERO: "El amor tiene sus autores": homenaje a Homero Expósito y Armando Manzanero | El Tordo Gotán

 




El domingo 1 de noviembre, Je Suis Lacan, en San Telmo, recibirá una propuesta musical dedicada a dos grandes creadores de la canción romántica. Silvia Gaudín y Roberto Guiet pondrán sus voces, con Oscar De Elia al piano y dirección musical.


El tango y el bolero compartirán escenario en una tarde destinada a recorrer la obra de Homero Expósito y Armando Manzanero, dos autores que con sus versos y melodías fueron capaces de atravesar generaciones.


Bajo el título "El amor tiene sus autores", el espectáculo reunirá una selección de composiciones que dejaron huella en la música popular hispanoamericana.


Expósito, poeta de imágenes audaces y sensibilidad tanguera, y Manzanero, refinado compositor mexicano, encontraron distintos caminos para contar las alegrías, las ausencias y los desencuentros del amor.


La interpretación estará a cargo de Silvia Gaudín y Roberto Guiet, acompañados por Oscar De Elia, en el piano y la dirección musical. La propuesta invita a redescubrir esas canciones en un ambiente íntimo, donde a cada instante se escuchará un clásico de la música.


La cita será en Je Suis Lacan, Balcarce 749, San Telmo, con almuerzo desde las 13 y espectáculo a las 14. La entrada cuesta $18.000, sin consumición. Reservas al 11 6152-9090. Alias para transferencias: roberto.guiet.mp.