viernes, 11 de septiembre de 2026

CUMPLEAÑOS DEL CANTOR BAHIENSE | MARTÍN DE LEÓN, UNA VOZ QUE HIZO DEL TANGO SU PASAPORTE | El Tordo Gotán

 



Nacido en Bahía Blanca en 1953, Martín De León construyó una trayectoria internacional que lo llevó desde los café-concerts porteños hasta Carnegie Hall, las Naciones Unidas y los grandes escenarios del mundo.



Hay artistas que llevan una canción consigo y otros que convierten la canción en una forma de vida. Martín De León pertenece a los segundos. Este 11 de septiembre celebra un nuevo cumpleaños, evocando una carrera que comenzó en los años 70, en Buenos Aires, de la mano de Miguel Saravia, y compartiendo escenarios con figuras como Opus 4, Cacho Tirao y Vinicius de Moraes.


En 1975 cruzó el continente rumbo a Nueva York. Allí llegaron los primeros grandes escenarios: Town Hall, Carnegie Recital Hall y el Village Gate. Primero fueron Serrat, Cortez y sus propias canciones; después, el tango encontró en su voz un intérprete definitivo.


La elección de Astor Piazzolla para participar en “María de Buenos Aires” marcó un capítulo fundamental. Apadrinado por grandes maestros como Alberto Castillo, Alberto Podestá y Alberto Echagüe, DeLeón llevó el tango por Estados Unidos, Japón, Israel, Canadá, México y distintos países de Iberoamérica.


También compartió escenarios con nombres como Al Di Meola, Tito Puente, Mariano Mores y Rubén Juárez, y encarnó a Carlos Gardel en “El día que me quieras”.


En 2005 integró el elenco estable de “Forever Tango”, llevando por el mundo una música que, con el paso de las décadas, terminó convirtiéndose en su identidad. Hoy, al celebrar un nuevo aniversario de su nacimiento, la historia de Martín DeLeón vuelve a recordarnos que el tango también puede tener raíz bahiense y corazón universal.

CENTENARIO DE SU NACIMIENTO | ARMANDO GARRIDO, LA VOZ ROSARINA QUE CANTÓ JUNTO A LOS GRANDES | El Tordo Gotán

 



Nacido en Rosario el 11 de septiembre de 1926, Armando Garrido construyó una trayectoria silenciosa pero valiosa dentro del tango. Pasó por las orquestas de Osvaldo Fresedo, Lucio Demare y otros grandes nombres, llegó al cine y dejó sus últimos registros en 1965.



La historia de Armando Garrido comenzó temprano, cuando todavía era un niño y ya sentía que la música sería parte de su vida. Estudió vocalización y formó un trío infantil junto a dos de sus hermanos. A los 18 años, junto al pianista Puertas, creó el dúo Puertas-Garrido, con el que comenzó a frecuentar las radios de Rosario.


Su talento llamó la atención de Héctor Lincoln Garrot, quien lo incorporó a Los Provincianos. Pero Garrido tenía la mirada puesta en Buenos Aires. Allí, Antonio Ríos se convirtió en una figura clave: fue quien acercó su nombre a Roberto Pansera y, finalmente, a Osvaldo Fresedo.


La prueba ante el maestro fue suficiente. Garrido fue aceptado y debutó en Radio El Mundo. Entre 1950 y 1951 grabó siete temas con la orquesta, entre ellos “Del tiempo de Gardel” y “Sombra de humo”. Después vendrían Carlos Demaría, Nito Farace, Manuel Buzón y, entre 1955 y 1956, Lucio Demare.


Con Demare regresó al disco y también llegó al cine. En "El último perro", estrenada en 1956, Garrido aparece cantando “Buscándote” junto a un fogón, en una escena que hoy permite reencontrarse con aquella voz.


Desde los años 60 se radicó en Mar del Plata, donde continuó cantando. En 1965 realizó sus dos últimos registros: “Cristal” y “Un minuto nada más”. Partió el 9 de agosto de 2006, dejando detrás una historia de tango, escenarios y grandes orquestas.

NATALICIO | 11 DE SEPTIEMBRE DE 1921 | HÉCTOR ARBELO, "EL LEÓN" QUE ACOMPAÑÓ A LAS GRANDES VOCES DEL TANGO | El Tordo Gotán

 



A 105 años de su nacimiento, la figura de Héctor Arbelo permanece ligada a una época dorada del tango. Guitarrista, compositor y maestro, acompañó a Julio Sosa, Roberto Goyeneche, Floreal Ruiz, Roberto Rufino, Ángel Vargas y tantas otras figuras.



En Gerli, el 11 de septiembre de 1921, nacía Héctor Alberto Arbelo, un músico que durante más de seis décadas transitó el universo del tango con una guitarra como compañera y un particular apodo que terminaría convirtiéndose en identidad: “El León”.


Se lo había puesto Julio Sosa, su amigo y uno de los tantos cantores a los que acompañó. La frondosa melena blanca, la nariz abatatada y aquella risa ronca que semejaba un rugido hicieron el resto. Pero detrás del personaje había un músico de enorme oficio.


A los 13 años integró el coro que cantó “Silencio” durante la recepción de los restos de Carlos Gardel. Poco después estudió en la PAADI de Luis Rubistein, donde compartió aulas con Aída Luz y quien luego sería Héctor Mauré.


Desde Radio El Pueblo hasta los escenarios y clubes de barrio, Arbelo puso su guitarra al servicio de las grandes voces. A Julio Sosa lo acompañó en “Yo te canto Buenos Aires” y en grabaciones de música criolla. También estuvo junto a Roberto Goyeneche, Alberto Morán, Rubén Juárez, Eladia Blázquez y Floreal Ruiz, su cantor favorito.


Compositor de obras como “Mis noches bohemias”, “En esta esquina” y “Tenía razón Discepolín”, Arbelo también dejó registros junto a Jorge Porcel y Marilina Ross.


Partió en Buenos Aires el 17 de noviembre de 2003. Pero cada 11 de septiembre, cuando el tango vuelve sobre sus grandes historias, también merece escucharse el eco de aquella guitarra del “León”.


A 125 años de su nacimiento | PRÍNCIPE AZUL, EL CANTOR QUE DEJÓ ESTE PLANO VIAJANDO EN BUSCA DE SU SUEÑO | El Tordo Gotán

 



Herberto Emiliano de Costa nació el 11 de septiembre de 1901. Cantor, letrista y uno de los destacados estribillistas de la primera generación de la radio y el disco, murió en 1935 cuando viajaba hacia Nueva York para concretar el que acaso hubiera sido el gran salto de su carrera.



Un lunes 11 de septiembre de 1901 nacía en Buenos Aires Herberto Emiliano de Costa, quien años después sería conocido en el mundo del tango como Príncipe Azul. Bachiller, estudiante de Filosofía y Letras y con los primeros años de Medicina cursados, fue también locutor en los albores de la radio, hasta que la música terminó marcando su destino.


Debutó profesionalmente en 1924, acompañado por el joven José Tinelli, y luego transitó por orquestas fundamentales como las de Francisco Lomuto y Roberto Firpo. Con este último registró cerca de cuarenta títulos, entre ellos “Honda tristeza” y “La que murió en París”, además de compartir grabaciones con Dorita Davis.


En 1932 retomó su carrera como solista en Radio Belgrano y Radio La Nación y participó en la película Canillita. El éxito comenzaba a acompañarlo cuando apareció una oportunidad extraordinaria: viajar a Estados Unidos para actuar en radio y filmar dos películas.


El 24 de agosto de 1935 embarcó rumbo a Nueva York junto a su amigo Héctor Quesada. Pero el sueño se truncó durante el viaje. Una repentina dolencia obligó a desembarcarlo en la isla de Trinidad, donde finalmente murió el 9 de septiembre, apenas dos días antes de cumplir 34 años.


“Fue en busca de la consagración y lo sorprendió la muerte”, tituló Antena. Una frase que, con el paso del tiempo, quedó como epitafio de una carrera que pudo haber sido mucho más grande.


Como escribió Oscar Zucchi, en Príncipe Azul se unían “su natural postura”, un timbre vocal abaritonado y el hálito romántico de aquel inolvidable seudónimo.

jueves, 10 de septiembre de 2026

A 94 años de su nacimiento: Agustín Magaldi (hijo), la difícil tarea de cantar siendo hijo de un prócer del canto | El Tordo Gotán

 



Nació el 10 de septiembre de 1932 y cargó durante toda su vida con un apellido fundamental del canto nacional. Cantor, compositor, letrista y profesor de educación física, construyó una trayectoria propia, aunque las comparaciones con su padre fueron inevitables.



Agustín Magaldi hijo nació en Buenos Aires el 10 de septiembre de 1932. Desde la cuna, la música formó parte de su mundo. Era el único hijo de Agustín Magaldi, “La voz sentimental de Buenos Aires”, uno de los grandes cantores fundacionales del canto nacional junto a Carlos Gardel e Ignacio Corsini, y de la riocuartense Lolita Miserendino.


Crecer bajo semejante apellido fue un desafío. Desde adolescente buscó demostrar que detrás del nombre existía un artista con méritos propios. Cantó en Radio Belgrano siendo muy joven, recorrió ciudades bonaerenses y, con el tiempo, llevó su voz por distintos escenarios de Sudamérica, la televisión y el disco.


Estudió vocalización y música, con el piano como instrumento, y grabó su primer disco, “Triste destino”, el 19 de mayo de 1960, acompañado por guitarras. Su repertorio incluyó obras de su padre y composiciones propias, entre ellas “Madre angelical”, “El maestro de mi vida”, “Inútil corazón”, “Uruguaya de mi amor”, “Amor con amor se olvida”, “Vuelvo a Moscú” y la ranchera “Pajarito”.


También encontró una pasión lejos de los escenarios: el deporte. Se recibió de profesor de educación física y trabajó en colegios y clubes.


Quienes lo conocieron recuerdan su mirada franca, su sonrisa y, sobre todo, su humildad. Burrero apasionado, compartió tardes de hipódromo y encuentros con figuras del tango. Murió en Rosario, a los 55 años, dejando más de sesenta registros. Quizás nunca pudo escapar de la sombra de su padre, pero logró algo esencial: que Agustín Magaldi hijo tuviera una voz propia.

Aniversario de su natalicio | Dionisio Delgado, un bandoneón entre el tango y la música clásica | El Tordo Gotán

 




El 10 de septiembre de 1922 nacía Dionisio Delgado, bandoneonista, director y compositor que transitó los escenarios porteños desde su adolescencia. Integró orquestas, acompañó a cantores y construyó un repertorio singular, donde el tango convivió con valses, boleros, canciones paraguayas y grandes obras de la música clásica.



A los 12 años, Dionisio Delgado comenzó sus estudios de bandoneón con Antonio Sánchez. Muy pronto mostró condiciones y se destacó interpretando “De puro guapo” y el vals “Suspiros del alma”. Su formación continuó en el conjunto Los Niños de Buenos Aires, que pasó por Radio Mitre, experiencia en la que conoció a Eduardo Rovira, con quien entabló una amistad que trascendió la música.


Fue Rovira quien lo acercó a su maestro Francisco Alessio, dedicado principalmente a la música clásica. Aquella influencia ayudaría a explicar la amplitud de un repertorio que, con los años, llegaría a incluir obras de Beethoven, Rossini, Suppé y Manuel de Falla.


Entre 1937 y 1938, Delgado formó su propio conjunto infantil y actuó en el Café Germinal, en una época en que, después de su formación, se presentaba allí la orquesta de Aníbal Troilo. En 1939 ingresó a Ritmos Porteños, con la que llegó a Radio El Mundo, Radio Splendid y La Cigale.


Durante la década del 40 su nombre apareció en importantes escenarios porteños, desde el Moulin Rouge y el Richmond hasta cafés y confiterías. Más tarde llegaron Mar del Plata, nuevas presentaciones radiales y actuaciones junto a cantores como Carlos Salcedo y José Torres.


Con alrededor de 120 tangos en su repertorio, además de otros géneros, dejó grabaciones para el sello Cancionero y composiciones propias como “Becqueriana”, “La señal roja” y “Si supieran mis amigos”. Finalmente abandonó la actividad musical para dedicarse al comercio, pero su recorrido dejó la huella de un artista capaz de tender puentes entre el tango y la música académica.

A 115 años de su nacimiento | Nelly Omar, la voz diferente que sobrevivió al silencio | El Tordo Gotán

 



Nacida el 10 de septiembre de 1911, Nelly Omar fue una de las grandes voces del tango y el folclore argentino. Su historia estuvo marcada por el éxito, la censura política y una extraordinaria vigencia que la llevó a cantar ante una multitud cuando ya había cumplido 100 años.



Nilda Elvira Vattuone, Nelly Omar, nació en Guaminí y desde muy joven encontró en la música el camino de su vida. En 1937, el Gran Plebiscito Radiotelefónico de Caras y Caretas la consagró como la primera entre las cancionistas. Radio, cine y escenarios la convirtieron en una figura popular, mientras Enrique de Rosas la definía como “La voz diferente”.


Su carrera alcanzó enorme repercusión en los años cuarenta. Amiga de Eva Perón y cercana al peronismo, nunca ocultó su identificación con Perón y Evita. Esa postura tendría consecuencias después del golpe de Estado de 1955. Como ocurrió con otros artistas vinculados al gobierno derrocado, fue incluida en las listas de personas censuradas. Le allanaron la casa, perdió espacios de trabajo y quedó prácticamente silenciada. Sin oportunidades, debió exiliarse en Uruguay y Venezuela.


Pero el silencio no pudo con ella. Con el paso de los años regresó a los escenarios y recuperó el reconocimiento. Y en 2011 protagonizó un hecho extraordinario: al cumplir 100 años, volvió a presentarse en el Luna Park, donde ofreció un multitudinario concierto de más de una hora.


Nelly Omar murió en 2013, a los 102 años. Se fue una mujer que conoció el éxito y la persecución, pero cuya voz terminó imponiéndose al olvido.

miércoles, 9 de septiembre de 2026

TANGO | A 117 AÑOS DE SU NACIMIENTO: ANTONIO ARCIERI, EL VIOLÍN PORTEÑO QUE CAMINÓ ENTRE LOS GRANDES DEL TANGO | El Tordo Gotán

 



Nació en Balvanera el 9 de septiembre de 1909 y murió demasiado pronto, a los 43 años. Violinista, director y compositor, recorrió cines, bailes, radios y orquestas, viajó tres años consecutivos a Brasil y dejó una obra que todavía permite recuperar la memoria de un músico de enorme vocación.



Antes de los escenarios y las grandes orquestas estuvo el barrio. Antonio María Arcieri era apenas un muchacho de Balvanera cuando descubrió que el violín de su hermano mayor podía convertirse en su destino. Su padre prefería que estudiara y trabajara en la zapatería familiar, pero el muchacho insistió hasta conseguir sus primeras lecciones.


Junto a su amigo Juan Carlos Aquilini, pianista, comenzó aquellos primeros ensayos que tuvieron como inesperado aliado al almacenero de la esquina, un aficionado a la música que los llevó a tocar en fiestas de la vecindad. Después llegaron Antonio Sureda en bandoneón y Humberto Canataro en guitarra. El cuarteto pasó por cines y bailes, acompañando incluso películas mudas, hasta transformarse en el recordado Trío América.


En los años veinte nació también el compositor: “Mi nena” fue su primera creación. Más tarde llegaron la Orquesta Rostán, Julio De Caro y tres viajes consecutivos a Brasil. Allí Arcieri dirigió su propio conjunto y prolongó su actividad en Río de Janeiro.


De regreso, su camino se cruzó nuevamente con Ricardo Tanturi y con formaciones como Los Matreros. En los años cuarenta integró la orquesta de Tanturi, cuando el tango vivía una de sus épocas de mayor esplendor.


Quedaron también sus tangos: “Pinta orillera”, “Derrotado”, “Delirando”, “Campanario” y “Cachivache”. Murió en Buenos Aires el 5 de mayo de 1952. Contaba apenas 43 años. Quizá por eso su historia parece todavía más breve: la de aquel muchacho de Balvanera que, contra todos los pronósticos, convirtió un violín en una forma de vida y dejó su nombre escrito, discretamente, entre los músicos que ayudaron a hacer grande al tango.


martes, 8 de septiembre de 2026

Tango | Una voz entre Buenos Aires y París: Gloria Marcó: una vida cantada al compás del tango | El Tordo Gotán

 



Este 8 de septiembre, Gloria Marcó celebra su cumpleaños. Cancionista, letrista, poetisa y actriz, construyó una trayectoria singular, heredera de una tradición familiar ligada al tango y abierta, a la vez, a nuevos escenarios y geografías.



Nacida en el barrio porteño de Belgrano el 8 de septiembre de 1952, Gloria Marcó lleva en su historia la marca indeleble del tango. Hija del reconocido cantante, letrista y compositor Héctor Marcó, creció rodeada de música y poesía, en un hogar donde el arte formaba parte de la vida cotidiana. Su hermana Ana María fue una destacada soprano de ópera, mientras que su hermano Héctor Rodolfo “Rudy” Marcolongo desarrolló su carrera como guitarrista de rock.


Formada vocalmente junto a maestros como Virgilio Expósito, Susana Naidich, Cristina Becker Hoffmann y Juan Manuel Miró, Gloria fue delineando una identidad artística propia. Como compositora y autora creó tangos como Nací poeta, Mariposa perdida, Fantasía, El escapulario, Autopista y Alegría, además de escribir la letra del Tango a Federico García Lorca.


En 1996 publicó Tangos del 2000, libro que reunió su universo poético. Dos años después presentó La voz de la mujer, unipersonal que llevó también a Francia. Luego llegarían La Supermina y actuaciones en Buenos Aires, distintas ciudades argentinas, París, Londres y Atenas.


Entre dos ciudades que alimentan su inspiración, Buenos Aires y París, Gloria Marcó continúa celebrando el arte como una forma de identidad y libertad. Hoy, en su cumpleaños, el tango vuelve a pronunciar su nombre.

EFEMÉRIDES | RECUERDO DE OTRO GRANDE OLVIDADO: DANTE AMICARELLI, EL PIANISTA QUE HIZO DE LA VIRTUOSIDAD UNA FORMA DE VIDA | El Tordo Gotán

 



Nacido el 8 de septiembre de 1917, Dante Amicarelli fue uno de los grandes pianistas, arregladores y directores de la música argentina. Del jazz al folklore, de la radio a las grabaciones junto a Horacio Salgán y Astor Piazzolla, su talento dejó una huella tan profunda como silenciosa.



Hay músicos que interpretan partituras y otros que parecen conversar con ellas. Dante Amicarelli perteneció a estos últimos. Pianista de formación clásica, encontró rápidamente su lugar en el jazz y llegó a integrar la orquesta de Eduardo Armani. Más tarde, junto al cantor de aquella formación, creó el dúo Amicarelli-Farrel, antes de continuar su camino al frente de su propio conjunto.


Su nombre quedó ligado también a Radio Belgrano, donde fue arreglador y director de la orquesta estable. En su hogar, compartido con la prestigiosa concertista Carmen Scalcione, la música era una presencia cotidiana, casi permanente.


Junto a Horacio Salgán creó un Instituto de Estudios Musicales y grabó dos recordados discos para Philips, Dos virtuosos del piano y El bosque mágico. También transitó el folklore y compartió registros con figuras como Domingo Cura y Oscar Cardozo Ocampo.


Pero acaso una anécdota sintetice mejor su dimensión artística. En 1969, Astor Piazzolla lo convocó para grabar Adiós Nonino. El pianista resolvió sin dificultad un pasaje que parecía endemoniado. Piazzolla, desafiante, preparó para el ensayo siguiente una partitura todavía más compleja. Amicarelli la recibió sin conocerla y la ejecutó de un tirón, sin un solo error.


Al terminar, apenas movió la cabeza y sentenció: “Está lindo el arreglito…”. Astor, cuentan, casi se comía el bandoneón de la bronca. En aquella escena quedó retratada una verdad: para un verdadero virtuoso, hasta lo imposible podía parecer apenas un “arreglito”.