miércoles, 9 de septiembre de 2026

TANGO | A 117 AÑOS DE SU NACIMIENTO: ANTONIO ARCIERI, EL VIOLÍN PORTEÑO QUE CAMINÓ ENTRE LOS GRANDES DEL TANGO | El Tordo Gotán

 



Nació en Balvanera el 9 de septiembre de 1909 y murió demasiado pronto, a los 43 años. Violinista, director y compositor, recorrió cines, bailes, radios y orquestas, viajó tres años consecutivos a Brasil y dejó una obra que todavía permite recuperar la memoria de un músico de enorme vocación.



Antes de los escenarios y las grandes orquestas estuvo el barrio. Antonio María Arcieri era apenas un muchacho de Balvanera cuando descubrió que el violín de su hermano mayor podía convertirse en su destino. Su padre prefería que estudiara y trabajara en la zapatería familiar, pero el muchacho insistió hasta conseguir sus primeras lecciones.


Junto a su amigo Juan Carlos Aquilini, pianista, comenzó aquellos primeros ensayos que tuvieron como inesperado aliado al almacenero de la esquina, un aficionado a la música que los llevó a tocar en fiestas de la vecindad. Después llegaron Antonio Sureda en bandoneón y Humberto Canataro en guitarra. El cuarteto pasó por cines y bailes, acompañando incluso películas mudas, hasta transformarse en el recordado Trío América.


En los años veinte nació también el compositor: “Mi nena” fue su primera creación. Más tarde llegaron la Orquesta Rostán, Julio De Caro y tres viajes consecutivos a Brasil. Allí Arcieri dirigió su propio conjunto y prolongó su actividad en Río de Janeiro.


De regreso, su camino se cruzó nuevamente con Ricardo Tanturi y con formaciones como Los Matreros. En los años cuarenta integró la orquesta de Tanturi, cuando el tango vivía una de sus épocas de mayor esplendor.


Quedaron también sus tangos: “Pinta orillera”, “Derrotado”, “Delirando”, “Campanario” y “Cachivache”. Murió en Buenos Aires el 5 de mayo de 1952. Contaba apenas 43 años. Quizá por eso su historia parece todavía más breve: la de aquel muchacho de Balvanera que, contra todos los pronósticos, convirtió un violín en una forma de vida y dejó su nombre escrito, discretamente, entre los músicos que ayudaron a hacer grande al tango.


martes, 8 de septiembre de 2026

Tango | Una voz entre Buenos Aires y París: Gloria Marcó: una vida cantada al compás del tango | El Tordo Gotán

 



Este 8 de septiembre, Gloria Marcó celebra su cumpleaños. Cancionista, letrista, poetisa y actriz, construyó una trayectoria singular, heredera de una tradición familiar ligada al tango y abierta, a la vez, a nuevos escenarios y geografías.



Nacida en el barrio porteño de Belgrano el 8 de septiembre de 1952, Gloria Marcó lleva en su historia la marca indeleble del tango. Hija del reconocido cantante, letrista y compositor Héctor Marcó, creció rodeada de música y poesía, en un hogar donde el arte formaba parte de la vida cotidiana. Su hermana Ana María fue una destacada soprano de ópera, mientras que su hermano Héctor Rodolfo “Rudy” Marcolongo desarrolló su carrera como guitarrista de rock.


Formada vocalmente junto a maestros como Virgilio Expósito, Susana Naidich, Cristina Becker Hoffmann y Juan Manuel Miró, Gloria fue delineando una identidad artística propia. Como compositora y autora creó tangos como Nací poeta, Mariposa perdida, Fantasía, El escapulario, Autopista y Alegría, además de escribir la letra del Tango a Federico García Lorca.


En 1996 publicó Tangos del 2000, libro que reunió su universo poético. Dos años después presentó La voz de la mujer, unipersonal que llevó también a Francia. Luego llegarían La Supermina y actuaciones en Buenos Aires, distintas ciudades argentinas, París, Londres y Atenas.


Entre dos ciudades que alimentan su inspiración, Buenos Aires y París, Gloria Marcó continúa celebrando el arte como una forma de identidad y libertad. Hoy, en su cumpleaños, el tango vuelve a pronunciar su nombre.

EFEMÉRIDES | RECUERDO DE OTRO GRANDE OLVIDADO: DANTE AMICARELLI, EL PIANISTA QUE HIZO DE LA VIRTUOSIDAD UNA FORMA DE VIDA | El Tordo Gotán

 



Nacido el 8 de septiembre de 1917, Dante Amicarelli fue uno de los grandes pianistas, arregladores y directores de la música argentina. Del jazz al folklore, de la radio a las grabaciones junto a Horacio Salgán y Astor Piazzolla, su talento dejó una huella tan profunda como silenciosa.



Hay músicos que interpretan partituras y otros que parecen conversar con ellas. Dante Amicarelli perteneció a estos últimos. Pianista de formación clásica, encontró rápidamente su lugar en el jazz y llegó a integrar la orquesta de Eduardo Armani. Más tarde, junto al cantor de aquella formación, creó el dúo Amicarelli-Farrel, antes de continuar su camino al frente de su propio conjunto.


Su nombre quedó ligado también a Radio Belgrano, donde fue arreglador y director de la orquesta estable. En su hogar, compartido con la prestigiosa concertista Carmen Scalcione, la música era una presencia cotidiana, casi permanente.


Junto a Horacio Salgán creó un Instituto de Estudios Musicales y grabó dos recordados discos para Philips, Dos virtuosos del piano y El bosque mágico. También transitó el folklore y compartió registros con figuras como Domingo Cura y Oscar Cardozo Ocampo.


Pero acaso una anécdota sintetice mejor su dimensión artística. En 1969, Astor Piazzolla lo convocó para grabar Adiós Nonino. El pianista resolvió sin dificultad un pasaje que parecía endemoniado. Piazzolla, desafiante, preparó para el ensayo siguiente una partitura todavía más compleja. Amicarelli la recibió sin conocerla y la ejecutó de un tirón, sin un solo error.


Al terminar, apenas movió la cabeza y sentenció: “Está lindo el arreglito…”. Astor, cuentan, casi se comía el bandoneón de la bronca. En aquella escena quedó retratada una verdad: para un verdadero virtuoso, hasta lo imposible podía parecer apenas un “arreglito”.


TANGO | A 133 AÑOS DE SU NACIMIENTO: ADOLFO CARABELLI, EL MÚSICO QUE HIZO DEL TANGO UN PUENTE ENTRE DOS MUNDOS | El Tordo Gotán

 



Pianista virtuoso, compositor, director y arreglador, Adolfo Carabelli fue uno de los músicos más completos de su generación. Formado en la tradición clásica europea, descubrió el jazz y terminó dejando una huella decisiva en la evolución del tango y en la historia de las grabaciones argentinas.



El 8 de septiembre de 1893 nacía en San Fernando Adolfo Leandro Carabelli, un hombre destinado a transitar con igual solvencia los territorios de la música clásica, el jazz y el tango. Su historia es también la de un talento extraordinario que, pese a haber trabajado junto a algunos de los grandes nombres de la música argentina, terminó refugiado en el silencio y casi borrado de la memoria.


Desde niño estudió piano, composición, armonía y contrapunto. Su virtuosismo lo llevó a Europa, donde ingresó al prestigioso Liceo de Bologna y recibió enseñanzas de figuras como Ferruccio Busoni. A los 21 años ya era Maestro Compositor, pero la Primera Guerra Mundial lo obligó a regresar al país.


En 1917, un encuentro con el pianista Lipoff cambió su destino. Fascinado por el jazz, Carabelli incorporó aquella nueva sonoridad a su sólida formación académica y comenzó una aventura musical que lo llevaría a dirigir orquestas y a convertirse en una figura fundamental de la industria discográfica.


Desde 1926, vinculado a Victor, asumió la dirección artística del sello y formó una orquesta que alternó jazz y música típica. Durante los años treinta, su agrupación reunió a músicos extraordinarios y registró versiones memorables de tangos como Mi refugio, Felicia, Inspiración y Mar adentro, además de acompañar a destacados cantores.


También participó en la musicalización de películas nacionales y fue una presencia habitual en las radios porteñas. Sin embargo, a partir de 1935 sus grabaciones comenzaron a espaciarse. En 1940 realizó su último disco y poco después se alejó definitivamente del ambiente artístico.


El 25 de enero de 1947, en su casa de San Fernando, murió aquel pianista que alguna vez había parecido destinado a la inmortalidad. Durante décadas, su nombre quedó en penumbras. Recién mucho tiempo después sus grabaciones comenzaron a ser recuperadas.


Hoy, cada 8 de septiembre, la memoria del tango vuelve a detenerse en él. Y al escuchar aquellas viejas grabaciones, queda una certeza: Adolfo Carabelli no fue un músico olvidado. Fue, sencillamente, un músico al que tardamos demasiado en volver a escuchar.

lunes, 7 de septiembre de 2026

A 117 años de su nacimiento: Lorenzo Ranieri,La guitarra que guardó una vida de tango | El Tordo Gotán

 



Guitarrista, compositor y maestro de canto, Lorenzo Ranieri recorrió buena parte de la historia del tango desde los márgenes, entre casas de inquilinato, cafés, guitarras y escenarios. Discípulo de Ángel Domingo Riverol, acompañó a grandes intérpretes y dejó una obra que también rindió homenaje a colegas, figuras populares y al fútbol.



El 7 de septiembre de 1909 nacía Lorenzo Ranieri, un músico cuya vida quedó estrechamente ligada a la guitarra, al tango y a esa Buenos Aires donde los sonidos de los cafés y los patios de las casas de inquilinato formaban parte del paisaje cotidiano. Murió el 2 de agosto de 1993, después de haber transitado más de ocho décadas entre melodías, escenarios y encuentros con algunas figuras fundamentales de la música popular.


Hijo de Felipe Ranieri, un escultor italiano, Lorenzo también desarrolló esa disciplina artística, aunque fue la guitarra la que terminó marcando su destino. Su hogar estuvo en una casa de inquilinato de Sarandí 148, casi al lado de donde, en el número 154, vivió José Razzano cuando ya era mozo, guitarrero y cantor. La cercanía entre ambas viviendas parecía anticipar una vida atravesada por la música.


Su formación guitarrística tuvo un capítulo decisivo junto a Ángel Domingo Riverol, reconocido guitarrista que posteriormente acompañaría a Carlos Gardel. Ranieri recordaría años después aquel encuentro en un café de Floresta, donde había visto tocar a Riverol junto a Juan Buscaglia. Precisamente Buscaglia fue su primer maestro y, cuando debió marcharse de gira con un circo, lo recomendó con Riverol.


Riverol lo recibió y comenzó a enseñarle por apenas cinco pesos mensuales. Cuando Ranieri ya no pudo pagarle, el maestro decidió continuar las clases sin cobrarle. Aquella generosidad quedó grabada en su memoria. Más tarde, cuando Riverol fue contratado por Gardel, las circunstancias impidieron que siguiera con su enseñanza.


Con los años, Ranieri construyó una extensa trayectoria. Formó con Félix Vera el dúo Dos guitarras en la noche y también integró un trío junto a Alfredo Calabró y Arturo Gallucci, que durante varias temporadas de la década de 1970 actuó en el recordado Mesón Español de la avenida Caseros.


Acompañó a numerosos intérpretes, entre ellos Alberto Castillo, y compartió caminos musicales con Ángel Cabral, autor de la melodía del vals Que nadie sepa mi sufrir. También acompañó a Marcelino Lozano, Oscar Valleta, Carmen del Moral y Alberto Bardi, además de participar en grabaciones junto a Carlos Mayel, Pedro Boeto y Alberto Morales.


Para algunas de aquellas producciones integró el Trío Carlos Gardel, agrupación que reunió en distintos momentos a José Francisco Savignano, Atilio Eduardo Pascale, Domingo Lainez, Toto Serrao y Alba Toranzo, con la participación ocasional del bandoneonista Celedonio Doliard.


Como compositor, Ranieri dejó títulos que reflejaron afectos, admiraciones y distintas facetas de su mundo: Al Negro Vivas, Para el Bocha, dedicada al futbolista Ricardo Bochini junto a Leopoldo Díaz Vélez, Así como entonces, Yo te canto tango, Pimpollo, Corazón boyero, Para ti Lucero y Milonga del carnicero, entre muchos otros.


Así transcurrió la vida de Lorenzo Ranieri: con la guitarra como compañera, el tango como territorio y la memoria de aquellos maestros, amigos y artistas que ayudaron a construir una época. Su historia quedó como testimonio de una Buenos Aires musical que ya no existía del mismo modo, pero que todavía podía volver a escucharse cuando una vieja guitarra comenzaba a sonar.

viernes, 4 de septiembre de 2026

Un maestro de la percusión tanguera: "Pepe" Corriale, el baterista que le puso ritmo nuevo al tango | El Tordo Gotán

 



José “Pepe” Corriale, nacido el 4 de septiembre de 1915, dejó su huella en las orquestas más grandes del género y fue el primer presidente del Sindicato Argentino de Músicos. El 7 de noviembre de 1997 regresó a la "Vida Real".



Pepe Corriale tocó la batería y la percusión en las formaciones de Francisco Canaro, Osvaldo Fresedo, Julio De Caro, Carlos García, José Libertella, Armando Pontier, Lucio Demare, Mariano Mores y Astor Piazzolla. Con este último ejecutó la batería en 1968 para la opera “María de Buenos Aires”. También integró ocasionalmente la Orquesta Sinfónica Nacional y acompañó en el Teatro Ópera a figuras como Paul Anka, Caterina Valente, Cab Calloway y Sammy Davis. Formó el Quinteto Pepeco, que aportó al tango timbres inéditos desde la percusión. Compuso el tango “Julián Centeya” y escribió el libro “La batería en el tango”. Su paso al Mundo Espiritual no borró el eco de sus golpes, que todavía resuenan en la historia del género.

jueves, 3 de septiembre de 2026

Aniversario 125 del eterno viajero del arte: José Bohr, el hombre que cruzó continentes con un tango bajo el brazo | El Tordo Gotán

 



Cantor, pianista, compositor y pionero del cine, José Bohr dejó su huella en Argentina, Chile, México y Hollywood. Nacido en Bonn en 1901, recorrió el mundo hasta que el 29 de mayo de 1994 que regresó a la "Vida Real" en Oslo.




José Bohr nació en Bonn el 3 de septiembre de 1901. Apenas un bebé, su familia emprendió un periplo que lo llevó de Turquía a Buenos Aires y luego al extremo sur de Chile. En Punta Arenas pasó su infancia y juventud, y allí nació su pasión por el arte.

En 1921 se trasladó a Buenos Aires. Debutó como chansonnier el 11 de julio de 1924 en la revista “De Puente Alsina a Montmartre”. Compuso “Cascabelito”, que Carlos Gardel grabó tras escucharlo tocar el piano. También firmó “Pero hay una melena”, “Tut-Ank-Amon”, “Por el camino” y decenas de temas más.

Pionero del cine sonoro, actuó en “Sombras de gloria” (1929), la primera película hablada en español filmada en Hollywood. Dirigió y protagonizó cerca de cuarenta y cinco filmes en México y Chile. En 1980 recibió un reconocimiento especial de la Academia de Hollywood.

Sus últimos años los pasó en Dinamarca y Noruega. El 29 de mayo de 1994 "volvió a Casa" en Oslo. Hoy el Teatro Municipal de Punta Arenas lleva su nombre.


miércoles, 2 de septiembre de 2026

A 91 años del natalicio de una voz única: Horacio Molina, el cantor elegante que abrazó el tango | El Tordo Gotán

 



El intérprete porteño, que transitó del bolero y la bossa nova a consagrarse en el tango, partió al mundo espiritual el 11 de septiembre de 2018 a los 83 años. Fue miembro de la Academia Nacional del Tango y dejó un legado de sobriedad y sensibilidad.



Horacio Manuel Molina nació en Buenos Aires el 2 de septiembre de 1935. Comenzó en los años sesenta cantando bolero y bossa nova. RCA Víctor lo contrató en 1961 y participó en Sábados Circulares, de Pipo Mancera, compartiendo escenario con Astor Piazzolla y Eladia Blázquez.

En 1970, como empresario de La Fusa, convocó a Vinícius de Moraes, Chico Buarque, Toquinho y Dorival Caymmi. Desde 1975 se dedicó por entero al tango. Grabó con Antonio Agri, Kicho Díaz, Fernando Suárez Paz y Walter Ríos, bajo la dirección de Oscar Cardozo Ocampo. En 1978 se instaló en Francia. Representó a la Argentina en el Festival OTI con “Lo vivido”.

Fue un intérprete distinguido, sobrio y elegante, de afinación insuperable. Estuvo casado con Chunchuna Villafañe y fue padre de Juana e Inés. Su canto, a media voz y sin estridencias, realzó las letras con excelente dicción hasta el final.

Homenaje a un bandoneón olvidado: Carlos Demaría, el músico que siempre decía “yo toqué” | El Tordo Gotán

 



Nacido el 2 de septiembre de 1914 en Buenos Aires, el bandoneonista y director Carlos Demaría transitó las orquestas más importantes del tango y dejó un legado discográfico breve pero valioso. Murió el 11 de agosto de 1976 y hoy es una figura casi desconocida.



A los 17 años se sumó a los bandoneones de Anselmo Aieta. Luego reemplazó a Gabriel Clausi en la orquesta de Pedro Maffia, con la que grabó, actuó en Radio Stentor y giró por Chile. En 1938 se alejó y pasó por incontables formaciones: tanto, que los amigos le pusieron de apodo la frase “Yo toqué”.

En 1944 debutó con su propia orquesta en Radio Splendid. Entre 1950 y 1953 registró dieciséis temas para el sello Pampa, entre ellos “El entrerriano” y “Esta noche me emborracho” con Miguel Montero. Paralelamente dirigió la Orquesta Típica Coca Cola y acompañó a Héctor Mauré.

Compositor de “Que llame, por favor”, “El tango no tiene contra” y “Cortada de Carabelas”, Demaría pasó por el escenario porteño casi sin dejar huella visible, pero hoy todo el Tango lo reivindica.

viernes, 24 de octubre de 2025

Rafael Giovinazzi nacía hace 120 años.

 



No recordó ni medianamente la cantidad de orquestas que integró ni los locales en que con ellas actuó. Su mejor época la consideró cuando formaba parte de la de los hermanos Servidio en el popular café El Nacional y compuesta por José, Luis y Alfredo Servidio y J. Rodríguez en bandoneones; los hermanos Guisado y Di Salvo en violines; Luis Bernstein en contrabajo y él al piano. Quizá un centenar de conjuntos integrara en su larga carrera de casi 30 años.


Hizo su primera obra musical en 1922, el tango “Despechos” que estrenara la citada orquesta típica en ese famoso café de la calle Corrientes.


Las que mejor acogida tuvieron fueron el tango “Alta clase” con versos de Eduardo Escaris Méndez; “Mascotita de marfil”, vals hecho en colaboración con Juan Pedro Castillo y Alfredo Faustino Roldán y “Coquetita”, tango que hizo con Juan Bautista Guido (en cuya orquesta actuó largo tiempo) y letra de Enrique Iacobelli; las dos últimas grabadas por Carlos Gardel con quien no tuvo amistad a pesar de las mismas y de conocerlo mucho tiempo antes.


Preguntado por que entonces Gardel grabó esas obras, se limitó a decir: «Ignoro en absoluto por qué, yo no se lo pedí».


Dedicado al comercio, cerró el piano.


Rafael Giovinazzi nació en Buenos Aires (Once) el 24 de octubre de 1905 y allí partió el 20 de agosto de 1983.