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Nació en Wilde el 18 de septiembre de 1924 y murió demasiado pronto, cuando apenas contabaa 36 años. Bandoneonista, director y compositor, recorrió clubes, cafés, escenarios porteños y emisoras de radio. Dejó 36 grabaciones y dos composiciones que quedaron ligadas para siempre a su barrio: “Mi viejo Wilde” y “Puentecito de mi barrio”.
Héctor Oscar D'Esposito aprendió a querer el bandoneón cuando todavía era un chico y la música empezaba, muchas veces, en el comedor de una casa, entre familiares y amigos. Primero fue un trío, después un cuarteto y, casi sin darse cuenta, aquella aventura terminó convirtiéndose en su propia orquesta.
Wilde, Avellaneda y Quilmes conocieron sus primeras actuaciones. Después apareció Anselmo Aieta, y con ese empujón llegó el centro porteño: el Nacional, el Marzotto, el Tango Bar, la Confitería Ruca. También la radio, con pasos por Rivadavia, Belgrano, Porteña, Argentina y Del Pueblo.
Su orquesta fue una verdadera estación de paso para cantores como Osvaldo Rico, “Chicharrita”, Osvaldo Rivas, Raúl Alberti, Alberto Carriego, Héctor Landó, Mabel Gamizo, Jorge Ledesma, Roberto Grosso, Raquel Mayo y Alberto Cuello.
El disco también guardó su nombre. Fueron 36 registros para RCA-Victor, Music Hall, Bemol y Ambar. Entre ellos quedaron “Esta noche me emborracho”, “Cuando rondan los recuerdos”, “Andate con la otra”, “Fueron tres años” y “Secreto”, además de los instrumentales “Charamusca” y “El amanecer”.
A fines de los cincuenta comenzó a recorrer el interior. En una gira por Santa Fe, una pequeña herida en una pierna terminó en una infección gravísima. Aquello que parecía insignificante se convirtió en tragedia.
El 28 de marzo de 1961, el bandoneón de D'Esposito dejó de sonar. Contaba 36 años. Demasiado pronto para una carrera que todavía prometía mucho. Pero Wilde conservó sus canciones, y acaso allí, cuando cae la tarde, todavía queda algo de aquel bandoneón que aprendió a hablarle al barrio.

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