Desde aquel niño que llegó al Coro del Teatro Colón hasta el cantor que compartió escenarios con Goyeneche, Stampone, Marconi y tantos nombres fundamentales, Luis Filipelli construyó una carrera sostenida en la música, la búsqueda y el respeto por la canción.
Luis Filipelli comenzó a hacerse escuchar cuando todavía era un niño. A los 10 años ingresó al Coro de Niños del Teatro Colón, dirigido por Waldo Schiamarella, y participó en óperas como Caballería Rusticana, I Pagliacci y Carmen. Apenas unos años después, el tango marcaría definitivamente su camino.
En 1973, con 16 años, llegó a Grandes Valores del Tango para participar de La voz tanguera. Ganó por unanimidad y aquel reconocimiento fue el punto de partida de una extensa carrera profesional. Desde 1974 actuó en numerosos escenarios porteños y compartió cartel con figuras como Roberto Goyeneche, Atilio Stampone, Rubén Juárez y Héctor Stamponi.
El vínculo con Goyeneche tendría además un significado especial. Filipelli volvió a cantar junto a su padrino artístico durante sus años en Café Homero, acompañado por el piano de Osvaldo Tarantino. También llegaron otros escenarios, giras y encuentros musicales que ampliaron su recorrido.
Su discografía comenzó en 1980 con Filipelli, acompañado por grandes músicos y bajo el sello Capitol. Dos años después editó Por la costumbre de cantar. Más adelante llegaron Entre vos y yo y Perdonen muchachos... les voy a contar, trabajo que reunió a destacados artistas y fue postulado a los Premios Gardel.
Con los años, también llegaron presentaciones internacionales y actuaciones junto a las principales orquestas de tango del país. Hoy, al celebrar su cumpleaños, Luis Filipelli puede mirar hacia atrás con la certeza de haber construido algo más difícil que una carrera: una identidad propia dentro del tango.

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