lunes, 28 de septiembre de 2026

A 116 años de su nacimiento, el recuerdo de un pianista de estirpe tanguera: JOSÉ PASCUAL, EL PIANO QUE LE DIO NUEVOS AIRES AL TANGO | El Tordo Gotán

 



Nacido en Tucumán, el 28 de septiembre de 1910, fue uno de los intérpretes que contribuyeron a renovar el lenguaje de la música porteña. Pianista, director, compositor y arreglador, dejó su sello en el tango de avanzada y una obra que todavía resuena en la memoria de los buenos aficionados.



Fue de esos hombres que pasaron por el tango dejando mucho más que unas cuantas páginas musicales. José Pascual fue un temperamental, dueño de una personalidad bien definida y heredero de aquella escuela pianística que tuvo en Francisco De Caro, Osvaldo Pugliese y Armando Federico a sus principales referentes, supo ganarse un lugar entre los destacados cultores del instrumento.


Apenas contaba quince años cuando comenzó su carrera, allá por 1925, en un trío juvenil junto a Alfredo De Franco y Lucas Di Salvo. Después vendrían las orquestas de Eugenio Nobile, Pedro Maffia y José De Caro, hasta desembocar en una experiencia fundamental: el sexteto de Elvino Vardaro, al que acompañó desde su nacimiento, en 1933, hasta 1937.


Allí estuvo, en primera fila, cuando el tango ensayaba nuevos caminos. No fue un simple ejecutante: aportó ideas para los arreglos y participó de aquella concepción renovadora que hizo historia.


Más tarde compartió música con Ciriaco Ortiz, acompañó a Francisco Fiorentino y codirigió un conjunto con Miguel Zabala, «Zabalita».


Pero si de perdurar se trata, allí está «Arrabal», tango de primer orden, anticipador de una nueva manera de sentir la milonga ciudadana. También dejó «Memorial», «Mi ruego», «Acusándote», «Unos pasos» y «Turbión de recuerdos».


El 2 de noviembre de 1978 partió José Pascual. Quedaron sus tangos, su piano y aquella manera de entender una música que nunca dejó de buscar nuevos horizontes.

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