Nació en Bragado y desde muchacho se dejó ganar por la bohemia del tango. Pasó por las orquestas de Roberto Zerrillo, Jorge Pino y, fundamentalmente, Rodolfo Biagi. Grabó apenas siete obras, pero dejó en ellas el testimonio de una voz que supo hacerse lugar en una época de grandes cantores.
Carlos Mateo Gardella nació en Bragado un 2 de octubre de 1920. El tango lo encontró temprano, entre carnavales, clubes de pueblo y aquellas orquestas que eran escuela y destino. Allí empezó a cantar Carlitos, antes de convertirse en Carlos Saavedra, el apellido materno que llevaría para siempre.
En 1940, junto a la orquesta de Roberto Zerrillo, llegó a O'Brien y participó de un concurso relámpago para aficionados. La medalla de oro fue suya. Después vino Buenos Aires, Radio Prieto y el nombre de Carlos Braga, acompañado por Enrique De Lorenzo, "El Pibe de Oro". Compartió audiciones con Hugo del Carril y Azucena Maizani, y también pasó por Radio Argentina y el Bar Marzzotto.
Pero fue en 1946 cuando su nombre quedó definitivamente ligado al de Rodolfo Biagi. Con el maestro grabó siete obras: "Mientras duerme la ciudad", "Gracias", "Por eso grito", "Sin palabras", "Esta noche me emborracho", "Margot" y "Por la güeya". Siete registros que hoy son toda su discografía.
Después siguió como cantor nacional, entre bares, confiterías y cantinas. También pasó por Radio El Mundo, Splendid y Uruguay.
El 12 de noviembre de 1972, en Lanús, un accidente cerebrovascular hizo que Carlos Saavedra partiera cuando contaba 52 años. Esa noche esperaba, ilusionado, debutar en un nuevo restaurante.
Su esposa lo recordó años después como aquel muchacho bohemio que no medía la vida en dinero y que, cuando hablaba, siempre miraba hacia adelante. Hablaba del año 2000. No llegó a verlo. Pero su voz, aquella voz de Bragado, todavía conversa con nosotros desde el surco.

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